Tulum: exploración en el paraíso

Tulum: exploración en el paraíso

Hace algunos años, Tulum se convirtió en un destino de moda. El tiempo ha pasado y sigue ocupando un lugar muy especial entre el gusto de mexicanos y extranjeros. La razón es simple: nadie se puede cansar de las maravillas que ofrece.

POR FLOR PODESTÁ

En 1985 el mítico director de cine Federico Fellini viajó a México en busca de la magia que encontró en las páginas del talentoso escritor y cuestionado chamán Carlos Castaneda. De ese viaje surgió el misterioso proyecto (inconcluso) de su película Viaje a Tulum, inspirado por la belleza surrealista de la península de Yucatán y la mítica ciudad maya que sobrevuela el Caribe.

En aquellos tiempos, y hasta rozar el año 2000, Tulum era un paraíso secreto gozado por unos pocos amantes de la naturaleza y viajeros hippies del mundo que dormían en tiendas de campaña o en chocitas con muros de ramas y piso de arena.

El turquesa del mar, las playas de arena blanca, anchas y llenas de dunas (tan raras en el Caribe), la vibra relajada y natural, y especialmente las espectaculares pirámides mayas junto al mar, convirtieron en pocos años a Tulum en uno de los destinos más populares de México.

Si bien hoy está muy lejos de ser aquella playa virgen de infinitas extensiones deshabitadas, Tulum ha logrado crecer con bastante gracia y devenir en un pueblo playero de escala humana, con orientación ecologista, favorito de artistas y viajeros independientes y, ahora sí, muy hippie chic.

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[ 🇺🇸] T𝗵𝗲𝗿𝗲 𝗲𝘅𝗶𝘀𝘁 𝗽𝗹𝗮𝗰𝗲𝘀 𝘀𝗼 𝘀𝘂𝗿𝗿𝗲𝗮𝗹 𝘆𝗼𝘂 𝗵𝗮𝘃𝗲 𝘁𝗼 𝘀𝗲𝗲 𝘁𝗵𝗲𝗺 𝘁𝗼 𝗯𝗲𝗹𝗶𝗲𝘃𝗲 𝘁𝗵𝗲𝗺 🍃. In the middle of the jungle just 15 minutes south of Tulum there's a cenote (water filled sinkhole) some 82 feet around and 262 feet deep. 𝗕𝘂𝘁 𝘄𝗵𝗮𝘁 𝗺𝗮𝗸𝗲𝘀 𝗶𝘁 𝗱𝗶𝗳𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝘁 𝗳𝗿𝗼𝗺 𝘁𝗵𝗲 𝘁𝗵𝗼𝘂𝘀𝗮𝗻𝗱𝘀 𝗼𝗳 𝗼𝘁𝗵𝗲𝗿𝘀 𝗶𝘀 𝘁𝗵𝗮𝘁 𝗶𝘁'𝘀 𝗹𝗼𝗰𝗮𝘁𝗲𝗱 𝗶𝗻 𝘁𝗵𝗲 𝗺𝗶𝗱𝗱𝗹𝗲 𝗼𝗳 𝗮 𝗹𝗮𝗴𝗼𝗼𝗻 𝗰𝗮𝗹𝗹𝗲𝗱 𝗟𝗮𝗴𝘂𝗻𝗮 𝗞𝗮𝗮𝗻 𝗟𝘂𝘂𝗺. And while its not recommended to swim here unless wtih an experienced guide, at the very least the lagoon's brilliant water and the spectacular surrounding views make it well worth a visit 💚. ⁣⁣ ⁣ [ 🇲🇽] 𝗘𝘅𝗶𝘀𝘁𝗲𝗻 𝗹𝘂𝗴𝗮𝗿𝗲𝘀 𝘁𝗮𝗻 𝘀𝘂𝗿𝗿𝗲𝗮𝗹𝗶𝘀𝘁𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘃𝗲𝗿 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗰𝗿𝗲𝗲𝗿 🍃 . En medio de la jungla maya existe un cenote de 25 metros de diámetro y más de 80 metros de profundidad. 𝗟𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮𝗰𝗲 𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗲 𝗰𝗲𝗻𝗼𝘁𝗲 𝗱𝗶𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗮 𝘁𝗼𝗱𝗼𝘀 𝗹𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗺𝗮́𝘀 𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝗲𝗻𝗰𝘂𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮 𝗲𝗻 𝗺𝗲𝗱𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝘂𝗻𝗮 𝗹𝗮𝗴𝘂𝗻𝗮. Mientra que no es seguro nadar en el cenote salvo que vayas acompañado de un guía, la fresca laguna y las espectaculares vistas hacen de este rincón digno de visitar. La Laguna Kaan Luum está ubicada a 15 minutos al sur de Tulum 💚. ⁣⁣ ⁣⁣ 📷: @baptistepht⁣ ⁣ #Tulum #CaribeMexicano #MexicanCaribbean

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Tulum en bici

Apenas llegamos, nos proponemos un paseo fascinante que combina playa, arqueología y bicicleta: pedalear hacia la antigua ciudad maya, un recorrido de aproximadamente
12 km de ida y vuelta.

Con el traje de baño puesto, rentamos bicicletas en Iguanas Bike Shop, ubicado en el corazón del pueblo de Tulum, y partimos rodando sobre la ciclovía que se dirige a la playa de Tulum. El pueblo queda atrás y a los lados solo vemos la selva costera de un verde intenso.

Luego de tres km, la ruta vira a la izquierda y comenzamos a vislumbrar pantallazos de mar azul entre la vegetación, las rocas y las dunas. Aquí el camino corre paralelo a la playa. El viento fresco sopla en la cara y se vuelve un poco más difícil avanzar el tramo que resta.

Finalmente llegamos a las puertas de la zona arqueológica de Tulum, la única ciudad maya construida sobre el mar. Dejamos las bicis y ante nosotros se abre un jardín de colinas verdes, en el que se distribuyen templos majestuosos de roca gris claro.

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Como en todos los sitios arqueológicos mayas, aquí también, a pesar de los visitantes, reina una serenidad inexplicable.

La posición de la antigua ciudad puerto es deslumbrante, levantada sobre acantilados que caen a pico en el mar del Caribe. En la antigüedad su nombre maya era Zamá, que significa amanecer, ya que sus edificios se alinean según la salida y la puesta del sol. La mayoría fueron construidos alrededor del año 1200.

El edificio principal es el Castillo, un templo ceremonial que además funcionaba como faro para las embarcaciones. Por las noches la iluminación en sus ventanas les indicaba a los navegantes el momento justo en que debían virar para tomar el canal de acceso, evitando el arrecife de coral.

En la cima de un acantilado, el templo del dios del viento se recorta contra el azul del cielo y el mar. A sus pies, una deliciosa playita de arena rosada nos invita. ¿Es posible? Sí, es posible. No mucha gente sabe que una de las playas más espectaculares de Tulum está dentro de la zona arqueológica.

Aprovechamos esta oportunidad única y nos vamos a nadar bajo la sombra de las pirámides. Un tip: la gente de los tours llega muy temprano y se retira a las dos de la tarde. Después de esa hora podrás disfrutar de esta playita casi en soledad.

Ya fuera de la zona arqueológica, pedaleamos hacia las amplias playas que comienzan justo donde terminan los templos. Allí, entre zambullida y zambullida podemos almorzar en el delicioso restaurancito playero Loyal Order Tulum de cocina saludable gourmet, o en la terraza tipo deck del hotel boutique Mezzanine, que tiene un antológico restaurante de comida thai (con auténtico chef tailandés).

Vivir en Tulum

Desde la zona arqueológica de Tulum en el norte, hasta Boca Paila en el Sur (ya dentro de la Reserva de la Biósfera de Sian Ka’an), se despliegan 21 km de playas muy bellas, cada vez más salvajes y vírgenes a medida que nos alejamos de la zona hotelera. Para quienes aman las caminatas largas junto al mar, el momento ideal es temprano por la mañana o cuando baja el sol y el mar, la arena y el aire adquieren esos reflejos lilas propios del Caribe.

Aquellos habitantes pioneros de Tulum que llegaron en busca de la belleza y la calidad de vida dejaron su impronta en lo que hoy es una oferta gastronómica sofisticada y cosmopolita, de las más diversas tradiciones: italiana, española, argentina, tailandesa, francesa y, por supuesto, mexicana.

Por la noche, a menos que exista alguna fiesta de DJ en la playa, la vida es tranquila en Tulum. El típico plan nocturno consiste en explorar los restaurantes y rincones gourmet, entrar a curiosear en las tienditas o tomarse un capuchino con un delicioso pastel en alguna de las cafeterías estilo europeo donde la gente se junta a socializar y a leer.

Las últimas estrellas del viaje

Son infinitas las maravillas naturales que rodean a Tulum. Entre las más accesibles y recomendables se encuentran los diferentes cenotes en los que puedes entrar a nadar simplemente con un esnorquel, o bien, en un tour organizado con equipo de buceo y guías (para lo cual debes contar con una certificación en buceo).

Lo que a primera vista parece una caverna sombría se convierte en un universo fantástico cuando nos ponemos el visor y entramos a nadar. A través del agua completamente cristalina se filtran los rayos del sol que entran por hoyos en el techo, iluminando las profundidades y haciendo juegos de luz. Es un mundo de bóvedas de piedra con estalactitas y estalagmitas gigantes, luces, sombras y arcoíris dibujados en el fondo por la luz solar.

En la tradición de los mayas cada cenote es una entrada al inframundo, el xibalbá, donde habitan los dioses de la tierra; por eso, muchas veces también son lugares de ofrenda y ceremonias ancestrales, aún hasta el día de hoy. Los cenotes Sac Actún, Dos Ojos, LabnaHa Cenotes & Eco Park y Gran Cenote son algunos de los más bellos a los que puedes llegar fácilmente en taxi y bicicleta desde Tulum (se paga entrada para ingresar).

Otro paseo muy recomendable es una visita a la zona arqueológica de Cobá, a 40 kilómetros de Tulum, una ciudad maya de gran tamaño que no ha sido tan explorada y restaurada aún, y esa es precisamente su magia.

Algunas pirámides y templos de Cobá, asentamiento que floreció entre los años 600 y 1000 d.C., han sido desenterrados por los arqueólogos, pero otras 5,000 estructuras aún permanecen cubiertas por la jungla.

Debido a su gran extensión de 70 km2,la mejor parte de la aventura es rentar una bicicleta en la entrada, y recorrer la zona perdiéndonos en la selva milenaria por el infinito laberinto de caminitos, los antiguos sacbé mayas. Si tenemos suerte podremos divisar algún mono araña rugiendo en la copa de los árboles.

Ahora entendemos por qué grandes cerebros, como los de Federico Fellini y Carlos Castaneda, quedaron maravillados con todo lo que ofrece Tulum.

Si quieres leer más historias que te harán viajar, visita nuestra revista V de Volaris.

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